viernes, 12 de enero de 2018

Conectar con el Entusiasmo

Pintura de Claudia Tremblay
- ¿Por qué no avanzo? preguntó la alumna a la maestra. 

- ¿Qué es para tí avanzar?¿Qué necesitas para sentir que tu vida avanza? preguntó la maestra

- Sentir confianza, pasión, entusiasmo en vida. Y ahora no siento esto, sino apatía, parálisis, frustración. Contestó la alumna. 

Hay ocasiones en las que te sientes eso, que tu vida no avanza. Esperas que llegue ese proyecto que hará que te entusiasmes, buscas un viaje a un lugar increible, que hará que estos meses oscuros se pasen con mayor alegría, esperas un encuentro mágico con esa persona tan especial...tu mente busca y busca fuera, motivos, proyectos, personas que te hagan sentir entusiasma/o. Y cuando no llega, entonces crees que estás estancada, que tu vida es una linea recta, que pasa "sin pena ni gloria", que cada día es parecido a ayer y casi igual que mañana...¡Cuando llegará por fin ese día en el que todo cambie y por fin mi vida se llene de entusiasmo, pasión! 

¿Sabes que contestó la maestra a la alumna? Le dijo que no buscase fuera aquello que estaba dentro. 

Vivir buscando, esperando que lo externo nos produzca estados artificiales...es pasarnos la vida "dopándonos" porque pensamos que sólo así podremos alcanzar ese estado de alegría, entusiasmo. Y esto hace que vivamos en necesidad constante y en consecuencia, desde el miedo. Creemos que sin ese puesto, proyecto, persona, no podremos vivir el entusiasmo, la alegría, etc. 

¿Y si esos estados vibracionales (serenidad, ilusión, entusiasmo) podrías generarlos tu, desde dentro? ¿Y si tu, conectando con el corazón, con los pequeños detalles de tu día a día, podrías crear ese estado de entusiasmo que tu mente tanto anhela? Cuando comienzas a conectar con ello, a vivir tu vida sintiendo que cada momento, que en cada pequeño detalle está el mayor de los milagros, que tu vida es ya un milagro y que en tu día a día suceden cosas extraordinarias que tienen que ver con lo intangible, con el detalle, dejas de buscar porque sientes cada vez con más fuerza ese entusiasmo dentro de ti. Pero tu mente ni se entera de todo esto, porque está muy ocupada controlando lo que va a suceder, enroscada en su diálogo interno que te recuerda una y otra vez que no estás donde ya deberías estar, que no estas haciendo lo que deberías, que hay que esforzarse mucho mas, que dónde están los resultados que no llegan, que mira a tu amiga "ella sí que ha llegado lejos", que yo no soy como Fulanita, no tengo su creatividad, su valentía, su inteligencia. Juicios, comparaciones, más juicios, exigencias, control, prisas, más juicio...La mente vive en el "debe", es la vida la que nos debe de dar a través de lo de fuera, todo eso que necesitamos para vivir, entusiasmarnos. Y se la olvida el "haber", aquello que no depende de nada externo, que ya está, que ya es y podemos conectar con ello.

Y en toda esta vorágine de pensamientos se pasa la vida. Sin darte cuenta de que está en ti la llave para conectar con ese entusiasmo, con esa alegría de vivir. La vida es un regalo y si aprendemos a mirar desde ahí, si cambiamos vivir desde la necesidad a mirar la vida como un milagro, si abrimos nuestros ojos y despertamos a la belleza que trae cada instante, comenzará a producirse en ti ese estado de entusiasmo. Y para ello tenemos que comenzar por lo pequeño, por lo esencial. No busques en los grandes acontecimientos, en las grandes promesas, no esperes los momentos especiales, haz que tu día esté lleno de momentos con sentido

Estoy segura, de que ahora, en este instante, en el que estás leyendo esto, tienes muchos motivos para sentir que este momento es sagrado, precioso, valioso para tí. Que estar aquí y ahora, presente, conectada con esto, rodeada de lo que sea que estés o acompañada por quien sea, o quizás envuelta en ese silencio que ahora te acompaña, es un regalo que te está dando la vida. ¿Puedes sentirlo?

Ahora que sabes (o has recordado) este valioso mensaje, que puedes sentir con certeza que tú eres la generadora/or de ese estado vibracional de entusiasmo, te propongo que hagas de ello un hábito, una forma de vida. Sistematizar este estado, entrenándolo cada día, con presencia, sentido, actitud.

Que cada día al abrir tus ojos, al despertar, seas consciente del regalo que se te da, de la oportunidad que la vida te da hoy de vivir un nuevo día de forma distinta de ayer. No sabes si habrá un mañana y sabes que sí hay un hoy, un nuevo día, un renacer. 

No esperes que los milagros sucedan, no los busques, sólo entrena tu mirada en la gratitud, en no pasar por alto todos los milagros cotidianos que por ser detalles pequeños, tu mente los desprecia y sin embargo, tienen tantísimo valor...coincidir con una persona especial que hacía mucho que no veías, tener una conversación calmada con tu amiga del alma pudiendo mirar sus ojos y ver su alma, caminar sobre una alfombra de hojas secas cualquier día en ese parque cercano a casa, jugar como si volvieras a ser niña/o con esa nieve recién caída hace unos días, disfrutar de ese cafecito caliente mirando la inmensidad del mar,  sentir la mano pequeña y cálida de tu hijo cuando se va a dormir, montarte en el coche, los cuatro y hacer ese trayecto a casa juntos, charlando de cómo ha ido el día, recibir esa mirada cómplice de tu compañera de trabajo, esa tortilla de patata que te han preparado para cenar y que sólo tienes que sentarte a saborear...ese libro que ha caído en tus manos, justo en el momento en el que necesitabas leer algo así, el watshapp en el móvil de ese familiar que está a miles de kilómetros de distancia y en este momento sientes tan cerca...

Y haz cada día regalos sentidos, con valor. Un beso sentido a tu pareja, un abrazo sentido a tus hijos, una mirada de complicidad con alguien querido, una sonrisa a esa persona que hoy no tiene un buen día...es lo intangible lo que mueve el mundo, no lo olvides. Dale sentido a tu día, regala vida, siente tu entusiasmo desde dentro. Y así, cuando aprendas a vivir centrada en los pequeños detalles, cuando esa conexión con la esencia de la vida te llena, cuando tu ser vibre en ese estado vibracional de entusiasmo, atraerás a tu vida muchas más cosas "grandes" de esas que tu mente ahora anhela. Y mira por donde, vendrán, las acogerás, pero ya no las necesitarás, porque ese estado de conexión con los esencial te llena tanto, que todo lo demás será secundario. 

Celebra la vida, agradece cada día lo que es, ábrete al sentir que cada experiencia te trae, siempre, siempre, llega con mensaje para ti. Conecta con tu corazón, él sabe y vive entusiasmado.


¿Puedes sentir y ver los milagros que suceden de tu día? 

"Desde el momento en que te sientes entusiasmado con todo, sabes que estás siguiendo a tu corazón" Paulo Coehlo

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