domingo, 31 de diciembre de 2017

Y de repente te das cuenta...de que nada es de repente.

Y de repente te das cuenta...de que nada es de repente. 

Que esas "luces" que se encienden así, mágicamente cuando estás dando un paseo de esos que te conectan con la tierra, con el momento o cuando lees algo y entonces, de repente todo encaja, lo entiendes, o cuando estás disfrutando de una ducha calentita o tirada en el suelo jugando con tus hijos, o quien sabe, en una de esas conversaciones íntimas con tu amiga/o...surge ese insight que crees que surge de la nada, que es magia. Cuando dejas reposar esa luz y ese sentir intenso...y hacer un zoom más grande, comprendes que todo lo sucendido y vivido hasta ahora era necesario para llegar a este momento, donde todo "de repente" encaja.

Si, te das cuenta, de que esa pieza de puzzle que no te gustaba, que hacía que tu puzzle estuviera inacabado, esa pieza que creías que tenía tara, que no encajaba "de repente" al tomar distancia, después de hacer ese zoom, levantarte del suelo donde estabas haciendo el puzzle y verlo con más distancia, ahora esa pieza es perfecta, encaja, tiene sentido que esté ahí. Tuviste que probar a ponerla en otros lugares, creíste que no servía para nada, la juzgaste como mala, incómoda, incluso abandonaste durante un tiempo el puzzle, hiciste otros puzzles más sencillos, dejaste de buscar soluciones a ese puzzle inacabado y entonces "de repente" la pieza encajó a la perfección. 

Cuando aceptaste que quizás ese puzzle era así, incompleto, que igual nunca lo terminarías, cuando te rendiste a lo que Es, sin querer un puzzle perfecto, cuando cambiaste el "O es así o no lo quiero" por el "Y así también", integraste esa pieza sin necesidad de encajarla en ese puzzle para que fuera perfecto, porque muy dentro de tí sentías que por algo (que aún no comprendías) tenía que estar ahí, entonces..."de repente".

Y es que los "de repente" aparecen cuando a todo lo vivido anteriormente lo cambiamos la conjunción. Cuando no hay nada que excluir, cuando los O tu o yo, o eso o aquello, o cambio la pieza o tiro el puzzle...se cambian por Y. Porque el O te lleva a la escasez, a vivir en un mundo (en tu mundo) donde el miedo nos hace vivir escogiendo por el hecho de que tenemos que sobrevivir, ponernos a salvo de algo, de alguien, competir, compararnos para ser mejor, o nos hace "engancharnos" a personas o cosas para sentir que estamos vivos, que nuestra vida tiene sentido. El O nos hace ver piezas con tara, erroneas, nos hace convertirnos en víctimas que no son capaces de comprender por qué a nosotros, a mi, me tocó esta pieza. 

Y es cuando cambio la actitud de víctima, cerrada, de exclusión, por el Y, esa capacidad de integrarlo todo, aceptar y rendirme, cuando todo cambia. Si, lo has escuchado bien, rendirme. Bajar los brazos que el ego mantiene arriba con esfuerzo, sufrimiento, a pesar de todo. Por ese falso orgullo que confunde la rendición con perder la guerra, con la derrota. Sin ser consciente de que bajar los brazos, es la mayor de las victorias. Rendirse significa dejar de poner resistencia a lo que ES, es confian plenamente en algo mucho más sabio que tu ego y todos sus argumentos de pasado y futuro, es abrise a la vida que te envuelve, es tener la humildad de sentirte una marioneta en manos de algo que no se ve, ni se piensa ni se entiende...y sin embargo ES con la fuerza y contundencia de la verdad absoluta. Y cuando bajas los brazos te sientes invencible, porque acabas de ganar el mayor de los trofeos:AMOR

Vivir desde el Y hace que todo encaje, todo valga; aunque necesites de Paciencia para no caer en las garras del "para ya", del "no lo entiendo" "del juicio"...se necesita zoom, para poco a poco, día a día, con esa actitud de apertura, aceptación y aprendizaje, llegar a una lógica que nos lleva a ese "de repente" (que nos ha llevado días, meses, años, quién sabe) a esa integracón, al AMOR. 

Y tu ¿qué conjunción eliges para este 2018?

Una última cosa: ese "de repente", esa rendición, no depende de tí, sólo puedes estar despierto/a, VER lo que cada día te regala la vida a través de esos "presentes" que son experiencias llenas de emociones, juicios, frustraciones, compartires...son en definitiva, sentires que si son observados, abrazados, escuchados, se convierten en aprendizajes, que te llevarán, confía, a la rendición. 

FELIZ 2018 lleno de RENDICIONES, lleno de AMOR.

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