viernes, 22 de septiembre de 2017

Sentir, Aceptar, Amar(Se)

Lo primero es amarte. No puedes amar al os demás si antes no te amas a ti misma, a ti mismo. He escuchado estas y muchas más frases sobre la importancia de amarse a una misma, muchas veces, en muchos cursos de desarrollo personal, lo he visto escrito en las redes sociales, en los libros...y tengo la certeza de que así es, de que nada hay más importante en esta vida que eso, amarse. 



Pero ¿qué significa amarse? ¿qué es amarse?  amarse significa Aceptarse, sin juicios, sin querer cambiarse. Aceptar lo que eres en este instante, abrazar todo lo que en este Ahora, Eres. Pero entonces...¿para qué queremos mejorar nuestra autoestima, vivir en positivo, cambiar emociones negativas por positivas? ¿por qué queremos cambiar lo que nos sucede si no nos gusta?...Si amarse es Aceptarse...qué pasa con esa rabia que siento cuando mi jefe me dice algo que no me parece justo, cuando no me siento apoyada por un compañero o compañera, qué pasa con la envidia que siento cuando mi mejor amiga me dice que le han aprobado un proyecto increíble y yo sigo en casa esperando esa gran oportunidad...qué pasa cuando no puedo dejar de controlar lo que pasa a mi alrededor, cuando siento tristeza y decepción por no haber sido reconocida por mi pareja después de haber realizado algo importante para mí...o cuando en un mismo día, qué digo un día, en una misma hora, soy capaz de ser como el Dr Jekyll y Mr Hyde...y cuando la frustración invade todo me cuerpo y cuando un vacío insoportable me lleva a abrir la nevera y comer.. qué pasa con todo esto? ¿Qué hago con todo esto? ¿lo amo también? o lo cambio porque estas emociones, estas versiones de Julia no me gustan, no las quiero? no quiero la versión de Julia controladora (qué existe y la veo bastante a menudo en mi vida), la versión de Julia viviendo la vida como una luchadora, una guerrera que lucha constantemente aunque está muy cansada...o esa Julia que duda, que no tiene certezas o la insegura, la que necesita protección...la que depende de los demás o de su acciones para sentir que vale, que Es. 

Si amarme es aceptar, esto también soy yo. Y yo hasta ahora no he sabido amarme, lo confieso. Me he repetido esta frase miles de veces, pero no estaba integrada en mí. No había sentido en toda mi biología lo que era amarse hasta hace muy poquito. Y es que la teoría la sabemos, la información está ahí...pero eso no es seguro de que lo estés viviendo así. De que eso este ya impreso en cada célula de tu piel. Y además, esto no es un fin en sí mismo, es un vivir día a día, instante a instante. 

Nos amamos cuando aceptamos ante todo, aquéllo que en cada instante estamos sintiendo. Cada emoción que llega a nuestro cuerpo y es acogida y aceptada por mi, sin juzgarla, sin querer cambiarla ni que se vaya, tan sólo quedarte ahí observándote, sintiéndote en ese instante donde la vida Es. Porque aceptar esto es amar el instante, es amar la vida. 

Cuando eres capaz de sentir y aceptar eso que estás sintiendo, cuando reconociendo esa versión de ti que rechazas (la de víctima, la controladora, la luchadora, la miedosa, la envidiosa, la insegura, la de escasez...) eres capaz de acogerla y comprender que eso también eres tú y las lágrimas llegan a tus ojos en forma de alivio, de rendición, de compasión y amor por eso que también eres...entonces te estás amando de verdad. Y es entonces cuando surge la alquimia de la transformación.

Y en este pack está incluida la rendición, te rindes. Una rendición que nunca fue una mayor victoria. Otra versión más expansiva de ti está ya instalándose, surge la transformación. Llega la humildad en forma de Aceptación y Amor con mayúsculas. Porque el ingrediente estrella en esto de Amarse y Aceptase se llama Humildad. Para reconocer dónde estamos y cómo nos sentimos, aunque nuestra mente enana se empeñe en subirnos a tronos que no son reales, hechos de títulos, honores, trajes, que tan sólo son ilusiones que nos confunden y que a nada que sople un poquito de viento...se cayó el trono!

Nos han dicho que somos únicos, que cada uno de nosotros/as hemos venido a interpretar una melodía, nos han enseñado las notas, el pentagrama...pero la melodía, esa melodía única, no fluye, no suena. Y es que se nos olvidan los silencios y sin silencios no hay música y mucho menos melodía. Es en esos silencios donde está la clave para amarnos y aceptarnos. Es en esos silencios donde la vida Es, donde las emociones se sienten, donde existe el espacio perfecto para que suenen las notas y anide tu melodía...Ahí en ese instante surge el Amor a la vida, a lo que eres, a Ti, a Mí, a Todos.

¿Puedes aceptar en este momento esta versión de ti? ¿Puedes aceptar esto que en este instante estás sintiendo? sin querer cambiarlo, sin juzgarlo, tan sólo estando ahí...viviendo.

Nota Importante: En este camino no hay plazos, ni tiempos, ni etapas. No podemos marcarlo como objetivo con pasos concretos para llegar a ello. La aceptación llega cuando llega. Lo primero y lo único es ir aceptando con humildad dónde estamos, aunque esto nos frustre, aunque creamos que retrocedemos...estamos donde estamos, sin mentiras, con sinceridad. Sin aceptar esto no podremos avanzar. Aceptar en este juego donde creíamos estar en el nivel 8, que no, que resulta que estamos en el 2 y que esto también es perfecto. ¿Y hasta cuando? si te ha surgido esta pregunta, es que aún no has aceptado el nivel 2...sigue jugando. 

1 comentario:

  1. Gracias Julia! Fantástico artículo. Y en eso estoy... sigo jugando. Besazos! Eli

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