lunes, 27 de marzo de 2017

Bailar la Vida, Vivir el Baile

A veces sentimos que nuestra vida no fluye…queremos avanzar, seguir, vivir sin esa sensación de estar continuamente tirando de una cuerda, en un constante esfuerzo…es como si viviésemos descompasados, sin encontrar el ritmo que nos invita a vivir más livianos, sin tanta carga.

Y es que en este “trajín” del día a día, no tenemos tiempo para escuchar el baile que la vida nos marca, ese que suena hoy, en este momento, ese que si escucháramos y comenzásemos a bailar, nos llevaría a vivir sin tanto esfuerzo, con sensación de fluidez, libre de tanta carga.

¿Y qué necesitamos para bailar ese baile que la vida nos marca? En primer lugar, escuchar(nos), sentir su ritmo, su melodía y en segundo lugar, aceptar que ese es el baile de mi vida hoy. Y es que sentimos que nos atascamos y vamos descompasados cuando nos empeñamos en bailar otro baile. Cuando en vez de escuchar nuestro ritmo y seguirlo, sin juicio, nos empeñamos en bailar aquello que está de moda, que nos dicen que es el baile “por excelencia”, o vemos a otros/as bailando “su” baile y queremos bailar “ese” baile también.

Imagínate cómo será tu vida, si en vez de vivir bailando tango, que es el ritmo que la vida te marca hoy, te empeñas en vivir tu día a día moviéndote con pasos de rock and roll  ¿verdad que sentirías que algo va mal, que no te encuentras cómoda/o, que tu vida no fluye? Y qué me dices si lo que a ti te parece “glamuroso” es el ballet y te empeñas en moverte al ritmo del lago de los cisnes…y en tu vida suena música de reggaetón! No sería muy coherente ¿verdad?

Empeñados en buscar fuera manuales, herramientas mágicas, que nos ayuden a encontrar nuestro bienestar personal, que nos saquen de sufrimientos, que nos den por la fórmula “mágica” para solucionar nuestros problemas en el trabajo, la pareja, con nuestros hijos/as…probamos y nos dejamos llevar por el consejo de moda, por lo que dicen que solucionará nuestra vida…y cuando no nos sirve y vemos que no llegamos a conseguir lo que queríamos o a los objetivos a los que otros/as han llegado…nos frustramos. Y es que esas propuestas, esas herramientas, son suyas, ese es su baile y es perfecto para ella o para él, pero no es el tuyo.

Aprender a escuchar y aceptar nuestro baile, para después actuar desde ahí es el paso más importante para vivir una vida coherente, fluida, auténtica. Escucharnos, sentirnos, aceptar dónde estamos (desbordados/as por una situación concreta, cansada y sin ganas en este momento de jugar con mi hija/o, sin ganas de salir hoy de cena con mi pareja…) sin juzgarlo, sólo aceptando que eso es lo que en este momento siento, es el primer paso para una vida coherente y madura.

Esto requiere una mirada hacia dentro, siendo conscientes de que el único manual de instrucciones está en mí y se está actualizando continuamente, en cada instante. Esto te permite ser flexible, ir más allá de valores, principios, creencias que nos vuelven rígidos. Cada momento de mi vida tiene un baile, que aunque a veces no me guste o piense que no es el adecuado para mí, cuanto más practique y me deje llevar por él, por la vida, más crecerá mi confianza en que es el perfecto para mí hoy. Cuando aprendas a bailar la vida y vivir tu baile, el tuyo, que es único y perfecto para ti hoy, sin compararte con otros, sin vivir bailando bailes que son de otros/as, la sensación de fluidez, de expansión será cada vez mayor.

Eso si, recuerda que para vivir tu baile, a veces es necesario “engancharte” al ritmo de otros/as, querer “vivir” otros ritmos que no te tocan…sólo así podrás parar y regresar de nuevo a tu baile, tu música, tu ser.


Esto que estás leyendo, está escrito también siguiendo un ritmo, mi baile. Por eso, te invito a que si algo de esto te ha resonado, lo experimentes. Sólo así podrás “escanearlo” por tu propia piel, sentirlo, vivirlo. Sólo así encontrarás la música, el baile de tu vida, hoy. Quien sabe si mañana ese tango se vuelva un vals, una rumba o puro rock and roll. ¿Bailamos?

4 comentarios:

  1. Gracias Julia por compartir tu "ritmo". Siempre es un placer leerte. Yo estoy buscando mi ritmo.... Bailemos!!!

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  2. "...bailar la vida y vivir tu baile..." Me encanta tu reflexión bailonga.

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    1. Gracias Miguel! Pues lo dicho, bailemos la vida! Un abrazo

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