jueves, 17 de noviembre de 2016

Yo, Mi, Me...Contigo.

Elena Shumilova
Si, es probable que al leer el título de este post te hayas acordado de Joaquín Sabina y su disco "Yo, mi, me, contigo". Y para mí este título es perfecto para encuadrar lo que hoy quiero compartir contigo.

Y ¿por qué? pues porque para que exista un contigo, tiene que haber antes, un Yo, Mi, Me. Es decir, que para que podamos conectar con el otro, bien sea mi pareja, mi hijo o hija, mi cliente, el primer paso para que se de esa comunicación viene de conectar conmigo. 

Sentirme, reconocer qué me sucede a mí cuando interacciono con el otro, aceptar mi sentir, mi necesidad en ese momento. Desde ahí podré comenzar a hablar un lenguaje mucho más profundo con la persona que tengo delante, el lenguaje emocional. Y es que no es lo que decimos, las palabras que pronunciamos lo que llega al otro, sino la energía desde la cual estamos hablando. Si lo que la otra persona me dice o hace, está haciendo que surja en mí una emoción de rabia, miedo, envidia, vanidad...la que sea, yo tengo dos opciones: 

- reaccionar a esa energía o rechazarla y el resultado (te invito a que lo pruebes y tomes conciencia de ello) será carga, falta de entendimiento, incomprensión...

- o puedo ser receptiva a esa emoción que me surge, acogerla, observarla sin juicio (como lo que es, una energía que está en mi cuerpo, que me invita a abrirme, mirar hacia dentro, o quizás a parar)eso sólo tu puedes saberlo.

Es desde ahí, desde donde surgirá la verdadera conexión emocional. Cuando llego a ese punto de conexión conmigo, podré empatizar y comprender a mi pareja, a mi  hijo/a, a mi amigo/a, a mi cliente. Porque desde estado puedo "conectar" con el sentir del otro. Iré mucho más allá de sus palabras y podré sentir su miedo, su rabia, su angustia, frustración, culpa...lo que sea. Y lo que es más importante, si escucho desde este lugar al otro, le estaré dando un espacio para Sentirse Sentido. 

¿Y qué significa esto? que esa persona que está delante de mí sentirá que estoy respetando y dando espacio a su sentir, en definitiva, que estoy acogiéndole sin juicios, simplemente acepto su emoción, doy espacio para que salga, estoy diciendo a esa persona "respeto tu sentir, no lo juzgo, te veo". 

En cualquier profesión donde la interacción con el otro es la base, esta conexión emocional debería ser lo primero a trabajar. Si no nos sentimos y permitimos que el otro se sienta sentido, los demás pasos no funcionarán, porque la base, la esencia no estará. No hay empatía, ni comprensión hacia el otro, si primero yo no me siento, ni comprendo. 

Y es curioso, pero en muy pocas (al menos que yo conozca) universidades, la educación emocional, el autoconocimiento, es una asignatura. Y sin esta base, lo demás se queda muy cojo. En profesiones como la educación infantil, primaria (cualquier carrera dirigida a la enseñanza), o en el ámbito de la salud, incluso en el mundo de la abogacía, los Recursos Humanos, de lo social...y me dejo muchas (ingenierías, por ejemplo) porque en realidad es en cualquier ámbito, esto, aprender a sentir(me) y sentir a mi cliente, a mi alumno/a, paciente, no es una asignatura de las que llaman obligatorias. 

Es la base de la comunicación empática, son los cimientos desde los cuales construir una relación humana que hace que todo lo demás sea mucho más efectivo, rico, que llegue con mucha más fuerza y sea auténtico. ¿Os imagináis cómo sería la enseñanza, la medicina, la empresa, la abogacía, si antes de aplicar las normas, contenidos, tratamientos, leyes, etc...se estableciese esa base emocional, esa conexión a través de la cual el otro se sintiera escuchado, sentido, acogido? 

Para mí esa es la base del Liderazgo Personal y Emocional: 

Un líder permite sentirse, se escucha y acoge lo que siente. Es coherente con ese sentir (esa es para mí la auténtica coherencia), no lo juzga, se comprende...y desde ahí surgen esas otras actitudes que valoramos en las personas líderes: la coherencia, la empatía, la conexión. 

Por eso....

Yo, mi, me...Contigo. 


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