martes, 11 de octubre de 2016

La desilusión, la llave para que nazca la verdadera Ilusión.


Somos adictos a las emociones. Si, nos han enseñado a vivir buscando emociones que nos hagan sentir vivos, sin esos "chutes" emocionales, nuestra vida se torna monótona, aburrida. Cuando nos involucramos, por ejemplo en un proyecto, en una relación, nos sentimos vivos porque aparece esa emoción de "enamoramiento", esas mariposas en el estómago que nos hacen vivir como en una nube, hacen que nuestra piel esté radiante, la sonrisa más brillante que nunca...estamos ilusionados, creemos en este proyecto, relación. Nos encanta esa persona, soñamos con llegar muy lejos con ese proyecto...

En realidad lo que sentimos es pura química, que viene desencadenada por una seria de pensamientos y creencias que están en nuestro inconsciente y que nos hacen sentir todo ese torrente emocional. Pero llega un momento en que esa descarga química comienza a disminuir, comenzamos a ver cosas, situaciones o actitudes en nuestro compañero/a de proyecto, dificultades a la hora de desarrollarlo, por ejemplo, o nos damos cuenta de que la personas de la que nos hemos enamorado no es tan perfecta como en un principio nos parecía. Entonces surge la desilusión. 

Y en ese momento, cuando ya no existe ese torrente emocional, empezamos a pensar que nos hemos equivocado. Que ese no es el compañero/a de viaje, le pedimos que cambie, que sea de esa manera que yo me había imaginado que era...comenzamos a distanciarnos, a buscar excusas o culpables...Ese proyecto en común ya no vale, ni las personas con las que lo creé eran como yo pensaba, me siento decepcionada/o...echamos balones fuera. No pensamos que este camino de la desilusión es natural, necesario y perfecto para que luego vuelva a surgir la ilusión. Una ilusión que re-nacerá desde la verdad. Es realmente en ese momento, cuando puede surgir la verdadera colaboración, un amor auténtico, se van las nubes de la química emocional y comienza a aparecer un cielo azul , radiante, sereno ¿Qué quiero contarte con esto?

Pues que la desilusión, es la puerta para no sufrir, para no tener que deshacer después de mucho tiempo, de muchas críticas, conflictos...aquello que realmente no sentíamos o hacíamos desde un sitio que nos limitaba, que era más una necesidad, exigencia, obligación, que un deseo verdadero, puro. Nos abre a ver aquello que en un principio no habíamos visto porque está en nuestro inconsciente. Lo que me desilusiona son creencias viejas, limitantes que gracias a esa emoción de contracción ahora tengo la oportunidad de ver.  Quizás salgan a la luz creencias que hacen que vea mi vida desde la dependencia, pensando que es otra persona quien puede "hacerme feliz", o puede que ese proyecto esté iniciado desde una energía de victimismo, o que haya buscado un compañero de viaje que siento que va a "protegerme"...o quizás es una idea que realmente no me ilusiona pero a la cual no he sabido decir que no por el qué dirán...De todo esto y de mucho más nos habla la desilusión. Y si en vez de mirar hacia fuera cuando esta llega, cambio la dirección de mi mirada y observo lo que me está ocurriendo, acojo esa energía de desilusión y buceo en ella, aparecerán esos creencias ocultas, esos saboteadores, a los cuales podré mirar de frente, reconocer y desde ahí, esta vez sí, podré decidir si seguir, dejarlo...

Y será desde otra energía, estarás en otro punto. Habrás madurado, crecido como persona. Ahora sí, puede que resurja la ilusión, el entusiasmo. Y será una energía pura, limpia. Será una ilusión desde la verdad. Y así, así nacen los grandes sueños. 

2 comentarios:

  1. Hola julia no.puedo estar más de acuerdo contigo. Lo.importante es saber vivir con uno mismo para después.poder.convivir con los demás.Un abrazo.

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    1. Gracias Antonio, por tus palabras. Lo importante y el paso número uno, sin nuestra comprensión y empatía, no podremos comprender y empatizar con el otro. Gracias y un abrazo!

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