lunes, 28 de marzo de 2016

La energía que da el ser Impecable.

Fotografía de Elena Shumilova
¿Te ha sucedido alguna vez que quieres hacer algo, pero no acabas de encontrar el momento perfecto para ello? llevo un mes sin escribir en este blog. No por dejadez, porque haya tenido exceso de trabajo y eso no me permitiera escribir, sino que sencillamente, no me salía, no lo sentía. Escribo cuando siento que las emociones y las palabras que las nombran y las dan forma, me llaman y me piden salir, brotar. Llevo más de 4 años escribiendo, mostrándome como soy...o como he creído ser durante este tiempo, porque en el camino he ido descubriendo, tomando consciencia de muchas cosas, quitando capas que me han permitido ir un poco más hacia dentro, re-conociéndome y también me he perdido en otras tantas ocasiones. 


Y en todo este proceso, hay algo a lo que me he mantenido fiel: escribir sólo y cuando sintiera la necesidad de hacerlo, cuando las letras salieran con total libertad de mí. Y me he dado cuenta de que esto sucede normalmente cuando no estoy acelerada, ni tan centrada en el hacer, que se me olvida sencillamente ser y estar. Cuando no pones atención y dejas de observar, te dejas llevar por la inercia del día a día y te desconectas de tí, cuando tu cabeza y tus pensamientos comienzan a tomar el mando y entras en modo "tengo que", "debería de", cuando las exigencias contigo y en consecuencia con los demás no te permiten vivir, disfrutar, sentir y seguir, aparece el cansancio, los bloqueos, el malestar. Dejas de ser impecable o al menos, de ir hacia allí y sientes que lo que haces no es auténtico, no brota de ti, que todo te cuesta más, que el foco no está en tí, sino que lo pones en el otro y las relaciones se resienten, te alejas de los demás...y de ti. 

En el libro de "Los cuatro acuerdos",  Miguel Ruiz habla del primer acuerdo: ser impecable con las palabras. La magia de las palabras y cómo estas crean nuestro día. El cuidarnos de los juicios, la crítica, las quejas...que nos lleva al victimismo, a la descalificación...Me impactó cuando lo leí y fue hace unos meses, cuando pude dar un significado mayor a este término y fue para mí algo así como un despertar. Julia Brook en su libro "Niños fuera de la caverna, 9 poderes para criar niños poderosos" habla del poder de la impecabilidad. Dice Julia que este poder habla del guerrero tolteca, que es aquella persona que vive la vida siendo ella misma, y este guerrero tiene que aspirar a la impecabilidad, que no significa ni ser bueno, ni ser malo, no tiene que ver con la moral, sino con la energía. Cuando somos impecables no derrochamos energía, cuando no lo somos, derrochamos energía que no es nuestra. Y necesitamos la energía para nosotros, para tener fuerza todos los días para ser nosotros mismos, para que nuestra presencia, lo que realmente somos, impere en nuestra vida y no sean las circunstancias externas las que nos lleven de un lado a otro, sin ser nosotros los que tomemos las decisiones importantes. Cuando nuestra energía está limpia, tenemos ganas en comernos el mundo. 

Cuando no aceptamos a las personas con las que estamos, nos resistimos, exigimos, reñimos a los demás, perdemos nuestra energía. Y cuando no nos escuchamos, porque no nos da tiempo, cuando nos exigimos mucho más de lo que en realidad podemos hacer, dejamos de cuidarnos en el sentido más amplio de la palabra, nos tratamos mal, comemos cualquier cosa incluso sabiendo que nos va a hacer daño o vamos a sentirmos mal después, no escuchamos al cuerpo que nos pide bailar, moverse, correr, estirarse...y le castigamos, cuando dejamos que las críticas y los juicios campen a sus anchas por nuestras cabezas...estamos dejando de ser impecables. Y esto nos lleva al cansancio, al desánimo, al bloqueo. 

Por eso, aquí va mi propuesta: Regálate un tiempo para ti y chequea (observa) cómo está tu energía. Cómo te sientes en cuanto a energía física, emocional, intelectual, espiritual. Puntúate de 1 a 10 y piensa en qué estás haciendo, qué hábitos te llevan a sentirte así, ¿Puedes ver qué está pasando? ¿Podrías hacer algo por cambiarlo? Y ten en cuenta que aunque hayamos dividido la energía en cuatro planos, verás como cualquier cambio y mejora en uno de ellos, puede afectar a los demás de manera inmediata. Cuando te sientes bien físicamente, mejora tu bienestar emocional, eliges rodearte de personas que te aportan, te cuidas más, aumenta tu autoestima, tu confianza en ti, dedicas más tiempo a estar "contigo"...es una cadena que hace que aumente tu vibración, que tu bienestar sea mayor, haya más belleza en tu vida...plenitud, serenidad.

Te lanzo la propuesta, animándote a que no te quedes con lo que te diga, anímate a probarlo, experimentarlo. Sólo así podemos cambiar aquello que no nos gusta. Acción.

PD: hoy escribo este post después de regalarme cuatro días de desconexión. De dejar a un lado exigencias, tengo qué, obligaciones muchas veces autoimpuestas y disfrutar de la naturaleza, de mi paraíso cercano, de jugar con mis hijos, de una charla calmada con amigas, de correr por el monte en la mejor compañía, de disfrutar de mi familia, de sentarme y contemplar el paisaje que tengo delante, tal cual, bello, sereno, cotidiano, perfecto. A veces ponemos mil excusas para no hacerlo, buscamos lugares,momentos perfectos para hacer eso que tanto queremos...y así nunca lo hacemos. Por qué no permitirnos ser un poco "chapucillas", dejarnos de tanta perfección y comenzar...ya. 


" En general, cuando damos lo mejor de nosotros mismos, en la medida que nos es posible, somos impecables"

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