martes, 16 de febrero de 2016

Me doy permiso






Me doy permiso para...






Hacerme experta en las chapuzas, si, me doy permiso para convertirme en chapuzillas. Porque me agota estar y ser perfecta, hacer las cosas perfectas, algo que no llego a conseguir,siempre puede haber un detalle que lo convierta en algo mejor, siempre encuentro un defecto que hace que no sea el mejor. 

Equivocarme, cometer errores...y abrazar el miedo al qué dirán, a no estar a la altura...y confiar en que todo es perfecto y esto también. Es así como puedo aprender. Cayéndome, obteniendo resultados que estaban fuera de mis expectativas, aceptándolos. Y es que sólo quien se cree perfecto es incapaz de seguir aprendiendo. Y yo sé que hay una habilidad poderosa, que está al alcance de todos y que nos lleva cada vez más lejos o más dentro, que nos hace cada vez más sabios, la humildad. 


Soltar. Dejar de controlar mi mundo y confiar. Porque sólo así se vive en el presente. Donde están todas las respuestas...que llevan a todas las preguntas. Es aquí donde surge la magia de las oportunidades, donde estamos liberados de nuestras mayores cadenas, las que no nos permiten esa libertad que tanto anhelamos...cadenas con eslabones en forma de creencias que nos paralizan, valores absolutos que nos hacen rígidos hasta rompernos, emociones a las que nos resistimos y que hacen cada vez más fuerte la cadena...sin ser muy conscientes de que esa llave a la libertad, no nos la tiene que dar nadie, porque no la tienen. Esa llave la tenemos nosotros, está en el aquí y ahora, es nuestra presencia, cuando la mente se acalla, la que nos libera y es entonces cuando sentimos libertad. 

Ser amada. Me he dado cuenta de que tengo a mi alrededor tantas personas que me aman y a quienes no doy permiso para amarme. Y es que en ese papel de "supermujer", del "ya lo hago yo", "yo puedo con todo", se ha inflado la soberbia y ha desaparecido la humildad. La que reconoce que dar y recibir amor es parte de lo mismo. Que somos dadores de amor, pero que si no sabemos abrirnos a ese amor, estamos negándonos y sintiéndonos no merecedores de ello. Cuando cierras los ojos, abres el corazón y sientes ese amor...la gratitud brota a borbotones, es el regalo más grande que el universo pueda darnos; sentirnos merecedores de AMOR. 

Amarme. Como soy, así, con mis locuras, con esas luces que me hacen brillar y hacen de mí un ser único, alegre, amoroso, consciente...y esas sombras que llevan miedos, rabia, incomprensión. Y es que así, con mis altos y mis bajos, mis intentos de equilibrio, mis yo que sé, mis ya los sé todo y con todo puedo, que al poco traen el "ya no puedo más"...este caos es al que me doy permiso para amar. Porque todo lo anterior no será posible sin amor. No puedo recibir amor, confiar, vivir con humildad, responsabilidad y presencia, si no vivo una historia de amor conmigo. Si el amor no forma parte de mi ser, si no siento y vivo el amor en mis células, no puedo dar amor, ni recibirlo.

Ser paciente. Y volver a intentarlo una y otra vez. No importa si aún sabiendo lo que venía, lo que tenía que hacer, he vuelto a caer. Hay una y mil oportunidades y quiero poner paciencia.


Disfrutar de lo que hago, para reírme a pierna suelta por yo que sé que cosas, saltar en los charcos sin botas de agua,  mancharme la cara comiéndome ese helado de chocolate que me sabe a gloria...me doy permiso para vivir con una nariz de payaso, bailar hasta que mis pies resistan, jugar, gritar, saltar. Me doy permiso para abrir las puertas de la libertad a esa niña que muchas veces vive encarcelada dentro de mí, con sonrisa tímida y cara redondita y que en susurros a veces me pregunta...¿quieres jugar conmigo? 

Me doy permiso para sentirme, aceptar lo que siento y llorar de tristeza, gritar de rabia, esconderme del miedo, vibrar de alegría, sentir culpa, envidia, gratitud, indiferencia, compasión, frustración y orgullo...sentirlo y respirar...aceptarlo porque esto que siento no soy yo, aunque esté ahí para contarme algo, que elijo escuchar, sentir...y dejar ir. 


Por todo esto me doy permiso, porque me lo merezco, porque yo valgo, porque yo Soy

Y tu ¿para qué te das permiso?

3 comentarios:

  1. Me doy permiso para Soñar aunque todavía no pueda ni imaginar que lo voy a conseguir.
    Un abrazo Julia.

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    1. Qué bonito Dori! Pues a por ello! Gracias por pasarte por aquí. Un abrazo.

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