miércoles, 25 de noviembre de 2015

Siente tu Poder, da alas a tu Grandeza


"Después de tantas injusticias, violencias, hambrunas, guerras y todo tipo de dramas y tragedias la humanidad se merece ser feliz. Querido lector, ¿qué vas a hacer hoy para ayudar a la humanidad que hay en ti y al resto de la humanidad que te acompaña fuera para dar un pasito más hacia la sabiduría, hacia tu propia sabiduría al servicio tuyo y de los demás ...? ¡Venga, no busques más excusas para no descubrir dentro de ti la sabiduría que te pertenece, inicia el viaje interior a conocerte, a encontrar tu propia luz y a iluminar a la humanidad con ella." La Danza de la Vida (Carlos Gonzalez)


Llevo unos días sintiendo una especie de nudo en el estómago que poco a poco se va deshaciendo y que tiene que ver con todo lo sucedido en esto últimos días en París, Siria...todas esas situaciones que traen rabia, dolor, frustración, impotencia. Emociones que se contagian y que al menos en mi caso, han estado presentes en forma de contracción. Y se han mezclado con otros sentimientos como el amor, la compasión, la solidaridad, la esperanza. Esa mezcla de emociones y sentimientos ha estado ahí conmigo y escucharlos y aceptarlos, todos, me ha llevado a buscar momentos de reflexión para entender lo que estaba pasando. 


He sentido enfado porque he visto la incoherencia en la que muchas veces vivimos, en la que muchas veces vivo. En estos días en los que pedimos al mundo paz, exigimos a los políticos que actúen, que terminen con tanta violencia, engaños, corrupción, criticamos y sentimos lástima por vivir y formar parte de este sistema político, educativo, económico...hacemos todo esto enfocados en que son los demás los que deben de cambiar, en que son los políticos, el sistema, el que debe de cambiar de una vez. Y cuando estoy ahí, porque a veces me dejo "secuestrar" por la rabia, la frustración, lo único que siento en impotencia, me quedo paralizada porque desde ahí es imposible que algo cambie. El sistema es un gigante por el que no hay manera de entrar y "meterle mano". Y no sólo eso, sino que exigimos a los demás aquello que muchas veces no somos capaces de hacer nosotros. Pedimos paz con gritos, exigimos que se acabe la violencia con palos (decimos a un niño que deje de pegar a su hermano con un tortazo), queremos igualdad y tolerancia, pero miramos con desprecio al gitano, al musulmán que entra en una tienda en la que estamos nosotros, queremos un mundo donde exista la colaboración y no la competitividad y no es eso lo que enseñamos a nuestros hijos cuando vamos con ellos a los partidos de fútbol o vemos las notas de su examen de matemáticas y las de su mejor amigo, queremos apoyar a las personas emprendedoras que apuestan por sus sueños, que montan sus pequeños negocios...y exigimos que les apoye el Estado con subvenciones, pero nosotros gastamos nuestro dinero en las grandes superficies porque nos es más cómodo y la excusa es que no tenemos tiempo...pedimos a nuestros hijos, parejas, amigos, que nos respeten y ni siquiera sabemos poner nuestros propios límites y respetarlos...y así vivimos en la incoherencia que nos hace estar enfocados siempre en el otro, vivir desconectados y en actitud de víctima. 

"No hay caminos para el paz, la paz es el camino" Gandhi.

Necesitamos salir de aquí y cambiar la perspectiva. Vivir con integridad y coherencia. Y para eso hay que escuchar y alinear lo que las tripas nos dicen, lo que el corazón siente y lo que nuestra cabeza piensa y nuestras manos hacen. Y esto supone cambiar la dirección de nuestra mirada. No es hacia ti, es hacia mí, hacia dentro. Es sentir esa necesidad de paz y dejar de exigir al otro la paz, sino SER paz. Es dejar de pedir al otro humildad y SER humilde. Es dejar de buscar líderes mundiales y SER el líder de tu propia vida. Es cambiar la exigencia de buscar responsables y hacerte tú Responsable. 

No podemos cambiar el sistema, el mundo injusto en el que creemos que vivimos. Y sí podemos cambiar nosotros y vivir en coherencia con aquello en lo que creemos. Responsabilizarnos de lo que está en nuestras manos, de lo que sentimos, vivimos, elegimos. Y nuestra mayor responsabilidad es encontrar y vivir desde nuestra verdad. En coherencia con aquello que nos hace brillar. Contribuir en este mundo con eso que nos hace únicos. Es cierto que sólo somos una gota de agua en el inmenso océano,pero somos "la gota". Única, irrepetible, no hay otra igual, y sin esa "gota" el océano no sería el mismo. 

Quizás el primer paso sea ser conscientes de lo poderosos que somos. Nuestro poder es mucho mayor de lo que creemos. Porque en nuestras manos está brillar, desplegar y vivir desde nuestra grandeza, esa que nos nos hace más que nadie y sí nos hace únicos. Cuando de verdad cambiemos nuestra mirada hacia dentro y sintamos que no es el mundo, no son los demás a los que hay que cambiar o "arreglar", sino que soy yo quién tiene que cambiar y vivir desde su verdad, desde ese poder que le hace responsable y líder de su propia vida,. Ese es el verdadero liderazgo, el que te convierte en agente transformador. Y entonces amigo, amiga, estarás cambiando el mundo, el tuyo. 

"Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia" Proverbio Hindú.

Te invito a que cambies la rabia, la frustración, la impotencia, por responsabilidad, integridad y amor, hacia ti. Y que des es primer paso: "mira hacia dentro, siente tu poder, da alas a tu grandeza"

Cuentos que inspiran: Se tú el cambio que quieres ver en el mundo. (Borja Vilaseca) 




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