jueves, 12 de noviembre de 2015

¿Quieres ser un líder emocional?

"El liderazgo implica primeramente una habilidad para conducir nuestra propia vida hacia un fin de plenitud y excelencia. Luego, de que lo hayamos hecho con nuestra propia vida, podremos conducir a otros hacia el fin propio de cada uno de ellos, el cual no necesariamente es idéntico al del líder"

Quizás algunos de vosotros y vosotras, al descubrir este blog y su título "liderazgo emocional" os habréis preguntado qué significa, qué quiero transmitir con ello. Y esto es lo que quiero compartir hoy contigo, lo que es para mí liderar mi vida y porqué a esa palabra le acompaña el adjetivo "emocional". 

Hace unos meses, estuve en un retiro en el Escorial, donde estuvimos trabajando con María Lobo cómo crear nuestro día, cómo conectar con nuestra esencia, con nuestro poder. Fué una experiencia muy potente porque allí, en esos días de retiro, conseguí dejar la mente a un lado y sentir. Sentir mi poder, de dónde venía (salía de mis tripas) y no te puedes imaginar lo que empodera sentirlo, la alegría que surge de ese poder, la fuerza. Esa energía tan potente había que focalizarla. Mi foco fué hacia lo que ya venía sintiendo hacía tiempo pero no encontraba la fuerza necesaria para hacerlo: convertirme en líder de mi propia vida. 

¿Qué significa liderazgo emocional para mí?

- Vivir desde la confianza, en la vida. Porque entiendo lo que llega como un regalo, que a veces cuesta y mucho verlo así, pero que lo es. María dice que todo lo que la vida nos trae es para sostenernos. Y aunque cuando estamos inmersos en esa contracción tan fuerte que puede ser de dolor, rabia, tristeza, nos es difícil verlo, cuando pasa la tormenta, llega el regalo del aprendizaje. Y confianza en mí, en quien soy, en que no lo sé todo ni soy perfecta, ni puedo prever lo que llegará, pero ahora sé que cuando llegue el momento, tendré los recursos suficientes para seguir adelante. 

- Vivir con coherencia. Y esa coherencia no es más que la alineación entre mis tripas (esas que me conectan con mi intuición, mis necesidades, mis miedos, mi parte visceral, cada vivencia que me dá forma) mi corazón (lo que me permite conectar con el otro, ser curiosa, aventurera) y mi cabeza. 

- Vivir con presencia. Casi nada... La presencia es amor, es vacío, es quietud. La presencia precisa convertirnos en maestros/as para parar, estar. Desde ahí el líder escucha vacío, sin juicio, sin limitaciones. Desde ahí surge la creatividad para vivir ese momento, abierto, no hay control, sólo apertura, serenidad, calma.

- Vivir conectada a mis emociones. Cuando eres capaz de parar y observar sin juicio, qué estás sintiendo, dónde lo sientes, cuando aceptas esa emoción, la escuchas y después la dejar ir, entonces te convierte un líder emocional. Aprender a vivir nuestras emociones, o como dice Pepa Horno, a transitarlas (sin resistirte, pero tampoco quedándote enganchado a ellas), ahí esta el liderazgo emocional. Para ello hay que conocer las emociones, aprender a reconocerlas, escucharlas, aceptarlas y dejar que se vayan. 

- Vivir con Amor y compasión, primero hacia ti. Sólo si somos capaces de amarnos, aceptarnos como somos, y tratarnos con afecto y cariño, con compasión, podremos llegar a amar y sentir compasión por los demás. Y para esto hay que aflojar exigencias, expectativas, invocar y vivir nuestra vulnerabilidad y abrazar nuestra imperfección. Poner conciencia en nuestro diálogo interno, en cómo nos hablamos, lo que nos decimos. 

- Y si hay algo que todo líder necesita vivir es la pasión y el entusiasmo. El líder emocionalmente inteligente tiene una misión esencial en su vida: Disfrutar. Sólo podemos disfrutar viviendo la vida con pasión, con entusiasmo, con alegría. Sintiendo que estamos donde queremos estar, haciendo lo que nos apasiona, nos hace fluir, amando lo que somos ante todo. Y ese disfrute no supone eliminar de nuestra vida el esfuerzo. Sólo que el enfoque es muy distinto a esa creencia que muchos tenemos de que la vida es esfuerzo. Un esfuerzo enfocado al dolor, al sufrimiento, a "la letra con sangre entra" y que sólo lleva al fracaso. Ese no es el esfuerzo de un líder emocional. Es un esfuerzo placentero como dice María Acaso, que te lleva a aprender y vivir con foco, determinación, gozando de lo que haces. Un esfuerzo que surge de tí, de dentro. Y yo añadiría que es un esfuerzo con sentido. Cuando yo hago algo desde ahí, no hay sufrimiento, hay entusiasmo, y ese es el camino a la automotivación. El líder debe buscar ese sentido y esa pasión, eso sí, la suya. Y tener en cuenta que cuando acompañe a otros (un líder es un compañero), su misión es escucharle, abrirle ventanas, para que ese compañero (llámese pareja, hijo, alumno, amigo...) encuentre esa pasión y ese sentido en lo que hace. 

- Es aceptar que no sabe. Y eso es Humildad. Reconocer que no lo sabe todo, que tiene sus limitaciones y las muestra. Pero que quiere seguir aprendiendo y con Paciencia, se da las oportunidades que haga falta para seguir aprendiendo. 

- El líder emocional sabe que es protagonista de su vida, lo elige así. La responsabilidad no es una carga, es el poder que siente y a través del cual deja a un lado el papel de víctima y comienza a escribir el guión de su vida. Y no tanto porque se hace con el control de lo que sucede, de sus circunstancias, sino todo lo contrario. Porque aprende a vivir confiando, soltando y transformando aquello que le hace pequeño, que le lleva al sufrimiento en aprendizaje para seguir creciendo. Con ese poder consciente, va a por sus sueños, hace que sucedan.

Y un líder emocional sabe que sólo así, mirando hacia dentro, creciendo él como ser humano, siendo ejemplo de una vida con sentido, pasión, disfrute, es como puede convertirse en agente trasformador y de cambio para los demás. Así puede llegar a conectar con el otro, acompañarle e inspirarle en la búsqueda de su propio sentido, pasión y disfrute. 



¿Quieres ser un líder emocional?

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