jueves, 12 de enero de 2017

Cambiar "otra vez" por "a través"

No nos gustan los problemas. Huimos de los conflictos. Una de las frases que más escucho en el día a día es "deja, deja, que yo no quiero líos..." y en el caso en el que éstos surjan, o alguien nos cuente sus problemas, el objetivo es buscar una solución, acabar con el problema cuanto antes. Entonces aparece el ¿Qué vas a hacer? ¿qué solución ves? nos vamos a nuestra mente y pensamos, buscamos respuestas rápidas, damos vueltas una y otra vez, queremos salir de ahí cuanto antes...

Y no sé si a tí te sucede, pero hay conflictos, problemas, que parece que se solucionan (con la pareja, en el trabajo, con tus hijos/as, con tu madre o tu padre, compañeros de oficina, de aula, etc.) pero que cada cierto tiempo vuelven a aparecer, es como vivir en una rueda del hasmter, que además te frustra y te hace sentir cansancio e impotencia, porque cuando ya creías que estaba todo solucionado, que tú habías encontrado la solución a ese conflicto y que todo estaba ya "bajo control", vuelve de nuevo el problema. Quizás sea con la misma persona con la que el conflicto se generó o con otra distinta, quizás dejaste tu anterior trabajo por ese jefe "tóxico" que ya no soportabas más y resulta que en este nuevo trabajo, hay otro jefe/a tóxica, o en este caso es un compañero/a, o quizás hayas dejado claras las cosas a tu pareja, pero como en el día de la marmota, eso que no soportas de él o ella, vuelve a repetirse al poco tiempo...ya estamos "otra vez". 

Y es que quizás tengamos que cambiar el "otra vez" por el "a través". No son los problemas en sí lo que no nos gusta, en realidad lo que queremos evitar a toda costa es seguir sintiendo lo que sentimos. Es lo que ese conflicto nos hace sentir lo que no soportamos y buscamos soluciones en nuestra mente rápidamente para dejar de sentir-nos así, queremos estar tranquilas/os, serenos/as, ese es nuestro objetivo principal. Te suena eso de "yo no quiero problemas, lo único que quiero es estar tranquila/o".

El "otra vez" vuelve porque en ese conflicto que ha surgido, en vez de bucear, atravesar esa experiencia para mirar dentro, en lo profundo de mi, tomar conciencia de esa emoción y lo que me está queriendo decir a mí (no del otro), decido quedarme en la superficie, en el hecho concreto, sin ir más allá y buscar en mi mente una solución rápida. Que además tiene como consecuencia, que yo eche balones fuera y etiquete al otro/a de "tóxico", "egoísta", "broncas", "desconsiderado/a"...

Sin embargo el "a través" invita al sincericidio. Si en vez de ver el conflicto como un problema, como algo a evitar y de donde quiero salir rápidamente, aplicando soluciones de salen de mi mente, de creencias antiguas, pasadas, que tan sólo me permiten percibir y solucionar las cosas de forma distorsionada, quedándome en el juicio hacia mí o hacia el otro/a, si en vez de eso, elijo remangarme, coger aire, respirar y bucear dentro de mi, vivir esa experiencia con todos los matices, escuchar lo que me está haciendo sentir, por incómodo que me parezca, siendo radicalemente sincera conmigo (porque este conflicto va conmigo, no con la otra persona/as), sin tratar de buscar soluciones, sencillamente quiero ver, sentirme, observar desde qué percepción estoy viendo esta experiencia, qué está diciéndome a mí. Cuando me permito esto...como si de magia se tratara, ya no veo el conflicto como algo a evitar, sino que veo en ello una oportunidad para conocerme un poquito más, para ser una versión más expandida de mí, ya no existen en mi vida personas tóxicas de las que tenga que alejarme, tan sólo oportunidades. 

Y entonces poquito a poco, cambiando el "otra vez" por el "a través", comienza a instalarse en mi vida la tranquilidad, la serenidad. No como un objetivo que alcanzar, sino como consecuencia de ese trabajo de profundidad, de sincericidio conmigo. Porque si hay un aliado perfecto para el "otra vez", para que esa rueda del hamster siga girando una y otra vez, lanzando etiquetas que tan sólo me dejan atado a lo viejo (a mí y al otro/a) ese es el auto-engaño. 

Para salir de ahí, qué tal si cambiamos el "otra vez" por el "a través"? 

PD: Esta propuesta es para Valientes, para aquellas personas que están dispuestas a mirarse, a sentirse, a ser radicalmentete sinceras, y lo que a mí me resulta más complicado, que están dispuesta a poner amor incondicional por encima de todo hacia ellas mismas. Que dejen a un lado los juicios, las críticas, los sabotajes. Escucho muchas veces que este camino de descubrimiento y desarrollo personal es un camino duro, sale mucha "basura" de dentro...y esto es así si a todo lo que vemos, a cada sincericidio que hacemos le aplicamos la espada del juicio y nos quedamos ahí. El otro camino es el del amor incondicional, el de comprender que eso que acabo de ver de mí es maravilloso, porque como en otras ocasiones hemos compartido "si no se ve, no se va". 

Te atreves a experimentas, a vivir, a sentir? A través!! 


jueves, 17 de noviembre de 2016

Yo, Mi, Me...Contigo.

Elena Shumilova
Si, es probable que al leer el título de este post te hayas acordado de Joaquín Sabina y su disco "Yo, mi, me, contigo". Y para mí este título es perfecto para encuadrar lo que hoy quiero compartir contigo.

Y ¿por qué? pues porque para que exista un contigo, tiene que haber antes, un Yo, Mi, Me. Es decir, que para que podamos conectar con el otro, bien sea mi pareja, mi hijo o hija, mi cliente, el primer paso para que se de esa comunicación viene de conectar conmigo. 

Sentirme, reconocer qué me sucede a mí cuando interacciono con el otro, aceptar mi sentir, mi necesidad en ese momento. Desde ahí podré comenzar a hablar un lenguaje mucho más profundo con la persona que tengo delante, el lenguaje emocional. Y es que no es lo que decimos, las palabras que pronunciamos lo que llega al otro, sino la energía desde la cual estamos hablando. Si lo que la otra persona me dice o hace, está haciendo que surja en mí una emoción de rabia, miedo, envidia, vanidad...la que sea, yo tengo dos opciones: 

- reaccionar a esa energía o rechazarla y el resultado (te invito a que lo pruebes y tomes conciencia de ello) será carga, falta de entendimiento, incomprensión...

- o puedo ser receptiva a esa emoción que me surge, acogerla, observarla sin juicio (como lo que es, una energía que está en mi cuerpo, que me invita a abrirme, mirar hacia dentro, o quizás a parar)eso sólo tu puedes saberlo.

Es desde ahí, desde donde surgirá la verdadera conexión emocional. Cuando llego a ese punto de conexión conmigo, podré empatizar y comprender a mi pareja, a mi  hijo/a, a mi amigo/a, a mi cliente. Porque desde estado puedo "conectar" con el sentir del otro. Iré mucho más allá de sus palabras y podré sentir su miedo, su rabia, su angustia, frustración, culpa...lo que sea. Y lo que es más importante, si escucho desde este lugar al otro, le estaré dando un espacio para Sentirse Sentido. 

¿Y qué significa esto? que esa persona que está delante de mí sentirá que estoy respetando y dando espacio a su sentir, en definitiva, que estoy acogiéndole sin juicios, simplemente acepto su emoción, doy espacio para que salga, estoy diciendo a esa persona "respeto tu sentir, no lo juzgo, te veo". 

En cualquier profesión donde la interacción con el otro es la base, esta conexión emocional debería ser lo primero a trabajar. Si no nos sentimos y permitimos que el otro se sienta sentido, los demás pasos no funcionarán, porque la base, la esencia no estará. No hay empatía, ni comprensión hacia el otro, si primero yo no me siento, ni comprendo. 

Y es curioso, pero en muy pocas (al menos que yo conozca) universidades, la educación emocional, el autoconocimiento, es una asignatura. Y sin esta base, lo demás se queda muy cojo. En profesiones como la educación infantil, primaria (cualquier carrera dirigida a la enseñanza), o en el ámbito de la salud, incluso en el mundo de la abogacía, los Recursos Humanos, de lo social...y me dejo muchas (ingenierías, por ejemplo) porque en realidad es en cualquier ámbito, esto, aprender a sentir(me) y sentir a mi cliente, a mi alumno/a, paciente, no es una asignatura de las que llaman obligatorias. 

Es la base de la comunicación empática, son los cimientos desde los cuales construir una relación humana que hace que todo lo demás sea mucho más efectivo, rico, que llegue con mucha más fuerza y sea auténtico. ¿Os imagináis cómo sería la enseñanza, la medicina, la empresa, la abogacía, si antes de aplicar las normas, contenidos, tratamientos, leyes, etc...se estableciese esa base emocional, esa conexión a través de la cual el otro se sintiera escuchado, sentido, acogido? 

Para mí esa es la base del Liderazgo Personal y Emocional: 

Un líder permite sentirse, se escucha y acoge lo que siente. Es coherente con ese sentir (esa es para mí la auténtica coherencia), no lo juzga, se comprende...y desde ahí surgen esas otras actitudes que valoramos en las personas líderes: la coherencia, la empatía, la conexión. 

Por eso....

Yo, mi, me...Contigo. 


martes, 11 de octubre de 2016

La desilusión, la llave para que nazca la verdadera Ilusión.


Somos adictos a las emociones. Si, nos han enseñado a vivir buscando emociones que nos hagan sentir vivos, sin esos "chutes" emocionales, nuestra vida se torna monótona, aburrida. Cuando nos involucramos, por ejemplo en un proyecto, en una relación, nos sentimos vivos porque aparece esa emoción de "enamoramiento", esas mariposas en el estómago que nos hacen vivir como en una nube, hacen que nuestra piel esté radiante, la sonrisa más brillante que nunca...estamos ilusionados, creemos en este proyecto, relación. Nos encanta esa persona, soñamos con llegar muy lejos con ese proyecto...

En realidad lo que sentimos es pura química, que viene desencadenada por una seria de pensamientos y creencias que están en nuestro inconsciente y que nos hacen sentir todo ese torrente emocional. Pero llega un momento en que esa descarga química comienza a disminuir, comenzamos a ver cosas, situaciones o actitudes en nuestro compañero/a de proyecto, dificultades a la hora de desarrollarlo, por ejemplo, o nos damos cuenta de que la personas de la que nos hemos enamorado no es tan perfecta como en un principio nos parecía. Entonces surge la desilusión. 

Y en ese momento, cuando ya no existe ese torrente emocional, empezamos a pensar que nos hemos equivocado. Que ese no es el compañero/a de viaje, le pedimos que cambie, que sea de esa manera que yo me había imaginado que era...comenzamos a distanciarnos, a buscar excusas o culpables...Ese proyecto en común ya no vale, ni las personas con las que lo creé eran como yo pensaba, me siento decepcionada/o...echamos balones fuera. No pensamos que este camino de la desilusión es natural, necesario y perfecto para que luego vuelva a surgir la ilusión. Una ilusión que re-nacerá desde la verdad. Es realmente en ese momento, cuando puede surgir la verdadera colaboración, un amor auténtico, se van las nubes de la química emocional y comienza a aparecer un cielo azul , radiante, sereno ¿Qué quiero contarte con esto?

Pues que la desilusión, es la puerta para no sufrir, para no tener que deshacer después de mucho tiempo, de muchas críticas, conflictos...aquello que realmente no sentíamos o hacíamos desde un sitio que nos limitaba, que era más una necesidad, exigencia, obligación, que un deseo verdadero, puro. Nos abre a ver aquello que en un principio no habíamos visto porque está en nuestro inconsciente. Lo que me desilusiona son creencias viejas, limitantes que gracias a esa emoción de contracción ahora tengo la oportunidad de ver.  Quizás salgan a la luz creencias que hacen que vea mi vida desde la dependencia, pensando que es otra persona quien puede "hacerme feliz", o puede que ese proyecto esté iniciado desde una energía de victimismo, o que haya buscado un compañero de viaje que siento que va a "protegerme"...o quizás es una idea que realmente no me ilusiona pero a la cual no he sabido decir que no por el qué dirán...De todo esto y de mucho más nos habla la desilusión. Y si en vez de mirar hacia fuera cuando esta llega, cambio la dirección de mi mirada y observo lo que me está ocurriendo, acojo esa energía de desilusión y buceo en ella, aparecerán esos creencias ocultas, esos saboteadores, a los cuales podré mirar de frente, reconocer y desde ahí, esta vez sí, podré decidir si seguir, dejarlo...

Y será desde otra energía, estarás en otro punto. Habrás madurado, crecido como persona. Ahora sí, puede que resurja la ilusión, el entusiasmo. Y será una energía pura, limpia. Será una ilusión desde la verdad. Y así, así nacen los grandes sueños. 

viernes, 2 de septiembre de 2016

Energía de #Esfuerzo o de #Entusiasmo. Tú eliges.





Ya está aquí Septiembre. Y con él llegan nuevos proyectos, sueños que comienzan a desplegarse, ideas que han ido apareciendo entre la arena de la playa o quizás estaban esperando en la cima de una montaña, en ese refugio con vistas a una puesta de sol inolvidable, debajo de piedras, obras de arte, aviones con rumbo a destinos por descubrir...o quizás hayan brotado de libros, películas, conversaciones, que la mente podría etiquetar de "banales" y es que la sabiduría está en todas partes, se filtra por los lugares más improvisados, cuando dejamos la mente a un lado y nos ocupamos tan sólo de vivir, sentir, estar. 


Y llega el momento de poner en marcha esas ideas o proyectos. Quizás sean compartidos con otras personas, puede que los dejaras iniciados antes de las vacaciones y es posible que al darles forma, al crear ese proyecto, esa acción que ahora toca poner en marcha, sintieras entusiasmo, ilusión, era algo que "te apetecía". Y digo "quizás" porque si hay un programa activado en todos nosotros/as, en nuestro inconsciente colectivo, es el programa del "tengo que", de "es mi obligación", del "qué van a pensar"...y como denominador común: el esfuerzo. 

Y digo "quizás" porque es probable que ni siquiera seamos conscientes de que este programa está activo. Damos a la mente, a nuestras creencias tal poder, que dejamos a un lado nuestro sentir. Y lo que sentimos es la brújula mas precisa y potente que tenemos para no perdernos por el camino. Cuando conectas con lo que sientes y sigues a tu entusiasmo, nunca te equivocas. Y de alguna manera, cuando estás inmersa/o en proyectos, trabajos, tareas que no te ponen una sonrisa interior (ese me apetece que te hace vibrar y fluir) lo intuyes, es una sensación de querer ir hacia un punto, pero con una mochila muy pesada, sientes que la energía que tienes que poner para ir hacia ese lugar al que "tienes, debes" llegar, es enorme y te agotas. Es la energía del esfuerzo.

La energía del esfuerzo es la energía del "no me lo merezco".  

Por eso, quiero proponerte algo para este comienzo de curso, de año (para algunas/os)...antes de poner en marcha una idea, un proyecto o lo que sea...conecta con la inteligencia de tu corazón. Escúchale, siente su latido, pregúntate si esto que vas a comenzar, que estás haciendo, te apasiona, te entusiasma. No quiere decir que te pases el día dando saltos de alegría, que sea un chute de adrenalina la que tenga que salir de esa conexión, sino que más bien es un estado, de armonía, de serenidad ilusionante, es más bien esa sonrisa calmada, confiada, ilusionada que te dice SI, adelante, eso "me apetece". Porque esa es la energía que te hace vibrar. Y no se trata tanto de hacer, sino de vibrar, de seguir el impulso de tu entusiasmo. A veces sin querer saber porqué, sin preguntarse el motivo de eses sentir, tan sólo confiando en ese pulsar, es ese sentir. 

"El corazón tiene razones que la razón desconoce."

Si esto implica "recalcular", adelante. Todos tenemos derecho a equivocarnos, a cambiar de idea, a respensar, a decir que no a algo a lo que antes dijimos si. Y no sólo por ti, por seguir ese camino que marca el corazón, esto es coherencia con uno/a misma, también por el bien común. Estarás haciendo más débil ese programa instalado ya desde hace tanto tiempo, el del esfuerzo. (No confundir con determinación, constancia, foco. Esto se consigue sin esfuerzo, desde el fluir, con naturalidad, fácil, porque son palabras conectadas a la pasión y su estado vibracional). 

Por eso, no sólo aquello que está a punto de comenzar, sino cualquier cosa que estés haciendo, revisa desde dónde lo estás haciendo. Qué grado de ilusión y pasión estás poniendo (hay cosas que puedes estar haciendo desde el esfuerzo y el tengo que y quizás si las miras con un punto de vista más amplio,si amplías el zoom y encuentras un motivo más grande que tú por el que lo estás haciendo, quizás entonces esa energía se torne en una sonrisa interior. Y es que no es lo que hacemos, sino desde dónde lo hacemos.

 "Y luego, cuando ante ti se abran muchos caminos y no sepas cuál recorrer, no te metas en uno cualquiera al azar: siéntate y aguarda. Respira con la confiada profundidad con que respiraste el día en que viniste al mundo, sin permitir que nada te distraiga: aguarda y aguarda más aún. Quédate quieta, en silencio, y escucha a tu corazón.
Y cuando te hable, levántate y ve donde él te lleve."
Susana Tamaro. Dónde el corazón te lleve.

Y cuando hayas llegado a este punto, si has sido capaz de conectar con tu corazón, de ilusionarte...llegará la desilusión. Si, llegará. Y será fantástico. Pero eso amigo, amiga, lo dejamos para el siguiente post.

lunes, 25 de julio de 2016

La mayor de las Conquistas

¿Y si la vida consistiera en vivirla...en experimentar, en sentir?...¿y si la vida fuese de conquistas? conquistarnos cada día, cada momento, en cada situación que nos contráe, que nos engancha el estómago, nos bloquea la garganta, nos cruje por dentro, nos aprieta, nos duele, nos asusta...conquistar nuestras emociones. No para eliminarlas, no son un enemigo a destruir...son una conquista por realizar. 

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Fotografía de Elena Shumilova
Conquistar una emoción es atreverse a mirarla de frente, es ponerse delante...mirarla y sobre todo es sentirla. Es inundarse de ella, escucharla, validarla, es tener el coraje de dejar de juzgarla y tan sólo sentirla, acogerla. Y para esto, para ver, hay que ser valientes. Y es valiente quien es radicalmente sincero con lo que siente. No se engaña, no lucha, no tapa, no esconde, sino que tiene la entereza, el coraje de mirar a su miedo, a su vergüenza, a su ira, a la envidia, al odio, a la falsedad, a la culpa, a la tristeza, a la frutracción...sin juicio, sin reproches, sin escondites. Es quien se atreve a destapar sus secretos más profundos.

Los grandes conquistadores entienden que sólo siendo radicalmente sinceros, humildes, podemos realizar la mayor de las conquistas: la de nuestras emociones. Las mayores conquistas son las que en un principio juzgamos como "malas", esos "dramas" cotidianos que no queremos ver, mirar de frente...y mucho menos sentir. Y antes esas emociones que surgen de experimentar la vida, nos contraemos, sin darnos cuenta de que cada una de esas contracciones son una oportunidad para conocer un poco más de nosotros, para que aquello que permanece aún oculto en nuestro inconsciente y que sin darnos cuenta dirige nuestra vida, salga a la luz. 

¿Quieres ser un conquistador? experimenta la vida, vive cada situación que te contrae como una oportunidad de conquista, atrévete a mirar, a sentir esas emociones que te crujen por dentro, acógelas, valídalas, escúchalas, observalas, te están hablando...y ahora, respira, no te dejes atrapar por ellas, los conquistadores no se dejan secuestrar por las emociones, sino que utilizan la mejor de sus "armas" la  más poderosa, la que consigue hacer alquimia de la emocion, lo que permite distinguir a los grandes: en ese momento son capaces de ...Respirar para introducir Quietud, serenidad, vacío. 

Los grandes guerreros se atreven a ver, a sentir. Y es que Sentir es la llave para su libertad, aquella que nos permite elegir lo que queremos ser. Sentir y ver lo que esa emoción me está diciendo, esa es la mayor de las conquistas. Esa es tu mayor conquista. ¿Te atreves?